Toni Elías está
decidido a llevarse el título mundial y parece no encontrar resistencia alguna.
Con el primer puesto en Indianápolis, el piloto español enlazó tres victorias
consecutivas y se coloca aún más líder con 67 puntos de ventaja sobre el
segundo clasificado, Andrea Iannone.
El domingo, Elías
venció después de que la carrera se detuviera en la primera vuelta por una
doble caída en la que se vieron involucrados varios pilotos y de que se pasara
todo el fin de semana con fiebre.
Como consecuencia
de tratarse de una categoría nueva, los pilotos llegan a los circuitos sin
referencias de las 600, y no es hasta que termina la primera sesión de
entrenamientos que no tienen referencias en este. La idea de esta nueva
categoría era que ante la igualdad de las motos la diferencia la marcaran los
pilotos, y es esta misma igualdad la que a principios del Mundial convertía
cada Gran Premio en una sorpresa y hacía bailar a los 40 pilotos que conforman
la parrilla de unas posiciones a otras.
Pero de entre
toda esa incertidumbre y caos que es Moto2 apareció un piloto que poco a poco
se fue asentando en lo más alto de la general.
Pero de entre
toda esta incertidumbre apareció un piloto que poco a poco se fue asentando en
lo más alto de la general. Toni Elías es uno de esos pocos pilotos que ha
conseguido la tan ansiada regularidad en la categoría. Esta regularidad se
refleja en sus cinco victorias y en el hecho de que es el único piloto que ha
puntuado en todas las pruebas; siendo la décima posición del Gran Premio de
Gran Bretaña su peor resultado.
El piloto
manresano se vio obligado a bajar de categoría. En MotoGP ningún equipo le
ofrecía una moto y aunque no fue fácil Elías tomó la decisión adecuada y aceptó
la oferta de Gresini para correr en la nueva categoría. La verdad es que en la
categoría reina no contar con ningún título pesa y Toni Elías ha experimentado
en primera persona la necesidad de luchar cada año por mantener su puesto en la
parrilla de GP.

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